"Si las ideas en mi mente se crearan tan rápido como quisiera, me podría pasar la vida escribiendo..."

domingo, 9 de noviembre de 2008

Me río de tu risa...


Una querida amiga, quien es psicóloga infantil, me dió un consejo sobre como mejorar el que me hijo se levantara mas contento en las mañanas y que la tarea de cambiarlo no fuera el inicio de la tercera guerra mundial. Pues el crear una actividad corta que podamos compartir al inicio de las mañanas puede hacer maravillas en el comportamiento del niño.


Le consulté sobre si podía usar la misma estrategia que usaba con sus hijos: "La Tortura China". No, no se preocupen por el nombre, no tiene nada que ver con lo imagino estan pensando. Solo se trataba de hacer cosquillas al niño hasta que su risa explotara en una sinfonía de sonidos alegres que simplemente lo hacían pedir más, hasta el cansancio.


Las negociaciones sobre ponerse el polo para poder hacerle mas "totura tina", como dice mi bebé eran comunes pues a cada paso dado, había que implementar esta tortura. Y así, llegada la hora de partir hacia el cole, ya habíamos iniciado un día felíz y lo mejor: sin cansancio!


Luego que lo dejaba en el colegio, experimentaba una increíble sensación. Iba manejando todo el camino hacia mi trabajo riendome sin parar porque recordaba a cada instante la constante risa de Marcos y no podía dejar de reir, era como una consecuencia infinita. A cada recordatorio, le seguía una carcajada que hasta hacía que me doliera el estómago y se me corriera parte del maquillaje.


Y así llegaba a mi trabajo feliz y con muy poca disposición para amargarme por el tanto trabajo que me esperaba. Entonces una tarde conversando con mi hermana y quien me dijo que estaba riendonde de la risa de Marcos, descubrí que la terapia de mi amiga se había revertido a mi favor. Yo había sido la mas beneficiada de este consejo. Resultó que "la tortura" me había hecho su presa y por supuesto que no tenía el mas minimo interés en dejar de ser torturada....


Como dice un viejo adagio: "El que dá, recibe".... y yo recibí carcajadas al por mayor....

1 comentario:

Carolina Sánchez A. dijo...

Excelente...lo mejor es que se contagia y se genera una cadena de personas riéndose. Y al final a veces terminamos sin saber de qué nos reiamos, pero con una rica sensación y con deseos de más! La risa es el mejor idioma. Quién es capaz de resistirse a la sonrisa de otra persona y más aún si es un niño!